{"id":437,"date":"2017-04-24T22:52:35","date_gmt":"2017-04-24T20:52:35","guid":{"rendered":"http:\/\/www.iesjavirtual.es\/revista\/?p=437"},"modified":"2017-04-24T23:21:42","modified_gmt":"2017-04-24T21:21:42","slug":"la-voz-templada","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/www.iesjavirtual.es\/revista\/la-voz-templada\/","title":{"rendered":"La voz templada."},"content":{"rendered":"<p><em><span style=\"font-size: 13.5pt; color: black;\">El relato que quiero compartir con vosotros no es in\u00e9dito, ha sido publicado en varias revistas literarias y tiene, por qu\u00e9 no decirlo, algunos a\u00f1os desde que lo escrib\u00ed. No obstante, se mantiene en forma, no muestra signos de alopecia, en contra de la propia gen\u00e9tica, y todav\u00eda da los saltos de p\u00e1gina con cierta agilidad, sin achaques perceptibles de reumatismo.<\/span><\/em><\/p>\n<p><em><span style=\"font-size: 13.5pt; color: black;\">Me permito, antes de entreg\u00e1roslo para la lectura, introduciros en el tema. Recuerdo ya hace bastantes a\u00f1os, -los mayores tenemos un disco duro lleno de videos de recuerdos, como youtube m\u00e1s o menos-, haber le\u00eddo una novela que se titula El perfume: historia de un asesino (1985) del autor alem\u00e1n Patrick S\u00fcskind. En ella, el protagonista Jean-Baptiste Grenouille, descubre y percibe el mundo a trav\u00e9s del sentido del olfato y todo su empe\u00f1o consiste en elaborar, mediante procesos alqu\u00edmicos indescriptibles, una fragancia de seducci\u00f3n para vencer la voluntad del pr\u00f3jimo. La novela fue convertida en \u00e9xito cinematogr\u00e1fico en el a\u00f1o 2006 por el director Tom Tykwer. Muchos de vosotros recordar\u00e9is la pel\u00edcula. Sin \u00e1nimo de criticar creo que, puestos a dar valor, la novela es mejor, pero para gustos los colores.<\/span><\/em><\/p>\n<p><em><span style=\"font-size: 13.5pt; color: black;\">He de confesar que el tema me hizo pensar, ser capaz de influir en los dem\u00e1s a trav\u00e9s de los sentidos de manera imperceptible me ha producido de siempre curiosidad cient\u00edfica, pero a diferencia de S\u00fcskind, elabor\u00e9 un pensamiento de seducci\u00f3n alternativa, esto es, a trav\u00e9s del encanto de la voz.<\/span><\/em><\/p>\n<p><em><span style=\"font-size: 13.5pt; color: black;\">Obviamente, no se me ocurre comparar mis ocho folios con una novela consagrada que fue traducida a 46 idiomas y de la que se vendieron m\u00e1s de 15 millones de ejemplares, soy persona que me respeto por la saz\u00f3n de mi juicio y lo que aqu\u00ed entrego es un apunte que tan s\u00f3lo tiene la pretensi\u00f3n de pasatiempo, simplemente, trac\u00e9 un argumento de diferente soluci\u00f3n, en otro lugar, otro tiempo y bajo distinto planteamiento.<\/span><\/em><\/p>\n<p><em><span style=\"font-size: 13.5pt; color: black;\">Sin m\u00e1s, os cedo el protagonismo del relato, hacedlo vuestro y ojal\u00e1 lo disfrut\u00e9is.<\/span><\/em><\/p>\n<p><em><span style=\"font-size: 13.5pt; color: black;\">Jos\u00e9 D\u00edaz<\/span><\/em><\/p>\n<h1><strong><span style=\"font-size: 13.5pt; color: black;\">LA VOZ TEMPLADA<\/span><\/strong><\/h1>\n<p><span style=\"font-size: 13.5pt; color: black;\">Su perfil acad\u00e9mico y profesional se adaptaba como ex profeso a las necesidades requeridas para el puesto de trabajo. Ahora recuerdo que en la primera entrevista me sorprendi\u00f3 agradablemente su cuidado aspecto f\u00edsico que le confer\u00eda esa elegancia en el porte ennoblecida por la prudencia del car\u00e1cter. No obstante, ya entonces me percat\u00e9 de que lo que realmente ensalzaba su persona era la expresividad de su voz, rotunda, envolvente y acogedora.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 13.5pt; color: black;\">El proceso selectivo se diversific\u00f3 en innumerables pruebas que super\u00f3 airoso, siempre con ventaja ostensible sobre el resto de los candidatos. No hab\u00eda tarea, funci\u00f3n o competencia del profesiograma en la que no sobresaliese con el m\u00e9rito de los triunfadores, con el saber hacer de la experiencia, con el talante de los que viven lo vocacional como la prolongaci\u00f3n del esp\u00edritu, de esos que se imbuyen en lo laboral como en una terapia de diversi\u00f3n.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 13.5pt; color: black;\">Llam\u00f3 a la puerta y, tras solicitar mi permiso, se sent\u00f3 en la silla de confidente lleno de aplomo, con la seguridad del que es consciente de su \u00e9xito y tan s\u00f3lo aguarda pacientemente su materializaci\u00f3n. Me mir\u00f3 directamente a los ojos, con sinceridad, sin alardes, y me transmiti\u00f3 la franqueza de sus sentimientos.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 13.5pt; color: black;\">Siempre he confiado ciegamente en mi intuici\u00f3n, esa que me suger\u00eda al hombre de integridad intachable, no obstante, por precauci\u00f3n solicit\u00e9 consejo profesional y me consta que fue sometido a innumerables pruebas para que, a la postre, se reafirmasen mis premoniciones iniciales. Me alegr\u00e9 cuando lo percib\u00ed materializado en el ep\u00edlogo del informe: \u201c&#8230; el candidato posee una amplia experiencia profesional, un estricto criterio de justicia y gran capacidad de trabajo, lo que unido a su desarrollado equilibrio personal, le caracterizan para ejercer puestos de mando y responsabilidad en los que puede desarrollar su potencial creativo.\u201d<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 13.5pt; color: black;\">Cuando acudi\u00f3 a la presentaci\u00f3n del departamento deslumbr\u00f3 a todo el equipo con su madera de l\u00edder y su don de gentes, con su jovialidad natural e ingenua casi infantil con la que bromeaba entre risas con todos. Se convirti\u00f3, sin el \u00e1nimo de pretenderlo, en el centro de atenci\u00f3n de la reuni\u00f3n y al concluir, recib\u00ed felicitaciones enardecidas por haberlo seleccionado: \u201cUn acierto, has elegido a la persona id\u00f3nea, ser\u00e1 un buen director&#8230; Perfecto, el candidato ideal. Nos dar\u00e1 mucho juego, parece que re\u00fane las condiciones que requiere el proyecto&#8230; Felicidades, siempre acabas encontrando a la persona apropiada, pero en esta ocasi\u00f3n has acertado de pleno&#8230;\u201d<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 13.5pt; color: black;\">Los primeros d\u00edas coincid\u00eda con \u00e9l en el ascensor al subir a la tercera planta donde lo hab\u00edan ubicado en un despacho pr\u00f3ximo al m\u00edo. Me alegraba su optimismo, me contagiaba su talante positivo y su \u00e1nimo emprendedor y, sobre todo, aquellas desbordantes ganas de vivir.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 13.5pt; color: black;\">Met\u00f3dicamente riguroso, de imagen impoluta, con la puntualidad de un tren ingl\u00e9s, entraba en la oficina con la sonrisa rebosante de felicidad y aquellos ojos azules llenos de mar intenso. Incluso, cuando nos desped\u00edamos, me atra\u00eda irremediablemente seguir su caminar y lo observaba a hurtadillas, de soslayo, ocultando mi verg\u00fcenza en el parapeto del hombro o el embozo del abrigo. Airoso y apuesto, con la galanter\u00eda prendida del ojal de su chaqueta y un cuarto de pa\u00f1uelo de cortes\u00eda sobresaliendo del bolsillo, saludaba a los empleados con la frase oportuna de correcci\u00f3n impecable, siempre con la natural complicidad del amigo que transforma en confianza la privacidad.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 13.5pt; color: black;\">Con independencia de qui\u00e9n fuese su interlocutor el trato siempre era afable y, como algo innato, transmit\u00eda en sus frases la franqueza de un ni\u00f1o y la cordialidad del mejor afecto. Nunca lo vi dirigirse a nadie con altaner\u00eda, desaire o desd\u00e9n, ni denot\u00e9 que se jactase de sus logros. No percib\u00ed en ning\u00fan momento la utilizaci\u00f3n del poder que le confer\u00eda su cargo con otros fines que los estrictamente profesionales.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 13.5pt; color: black;\">Pero era su voz lo que esencialmente le diferenciaba. Una tonalidad dulce y agradable que transmit\u00eda tranquilidad en cada uno de sus timbres. Una voz que embelesaba como la fragancia de una flor, como el rumor del mar o el crepitar del fuego. Que transportaba al oyente, como en un cuento de fantas\u00eda y le abr\u00eda los sentidos con el efecto embriagador de una botella de vodka.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 13.5pt; color: black;\">Una voz que, como llegu\u00e9 a constatar, transfiguraba el ambiente y evocaba a\u00f1oranzas de lugares y sensaciones pasadas con la intensidad del presente. Todav\u00eda recuerdo el d\u00eda que conversaba con \u00e9l y tuve conciencia del olor a salitre despedido por el batir de las olas en una playa de las Mauricio o, ese otro, en el que el fr\u00edo de la nieve me cuaj\u00f3 el rostro un d\u00eda de octubre en la apertura de temporada de la \u00f3pera en Viena.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 13.5pt; color: black;\">Como es natural, al poco tiempo de su ingreso, una cohorte de entusiastas se lo rifaban para tomar caf\u00e9. Lo esperaban en el vest\u00edbulo del ascensor y le propon\u00edan con el \u00e1nimo secreto de lo compartido invitaciones para el partido del siglo o del \u00faltimo estreno, para la escapada del fin de semana o del consabido campeonato de golf. He de confesar que sent\u00eda una sana envidia por la admiraci\u00f3n que despertaba, que me sorprend\u00eda gratamente su tacto al rechazar sutilmente las propuestas que no eran de su conveniencia. Ten\u00eda la ret\u00f3rica cultivada del orador y la facilidad expresiva del poeta. Acertaba al utilizar cada palabra, las enlazaba en eslabones con el ritmo y cadencia que exige la locuacidad m\u00e1s cuidada.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 13.5pt; color: black;\">Desde su llegada no hab\u00eda conversaci\u00f3n en la empresa en la que no se mencionase el departamento que dirig\u00eda, su \u00e9xito, volumen de facturaci\u00f3n y negocio, los planes y perspectivas de futuro, el empuje y proyecci\u00f3n de su plantilla. Pero, sobre todo, se hablaba de \u00e9l, del magnetismo de su conversaci\u00f3n, de la calidez de su timbre, del encanto desmedido de su voz.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 13.5pt; color: black;\">Las llamadas de los clientes saturaban las l\u00edneas telef\u00f3nicas, todos quer\u00edan seguir negociando con el director del departamento, fieles al se\u00f1uelo que les embeles\u00f3, abnegados de devoci\u00f3n al culto de los sentidos. Los pedidos colapsaban otros trabajos y el departamento de personal ten\u00eda que realizar constantes contrataciones para incrementar el n\u00famero de empleados que generaban las ventas. Su fama trascendi\u00f3 de la empresa y no resultaba extra\u00f1o que la competencia se interesase por sus servicios y formulase, a qui\u00e9n quisiera o\u00edrlas, ofertas disparatadas por su traslado.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 13.5pt; color: black;\">Ella trabajaba en la primera planta y aunque no se ajustase estrictamente a los c\u00e1nones del prototipo f\u00edsico de mujer ideal, he de confesar que, como m\u00ednimo, pod\u00eda tildarse de resultona. Alta y descocada, de metro setenta y pico, con el pelo alborotado, los ojos claros de mirada altiva y unos labios carnosos de mucama brasile\u00f1a, siempre se ajustaba en trajes de chaqueta y falda que dejaban entrever unos pechos erguidos acomplejados de superioridad y unas piernas interminables vestidas en medias de malla de seda. Un tanto hortera con los abalorios, pendientes de aros zul\u00faes, collares del domingo de rastro, anillos de bisuter\u00eda barata. Displicente y pasota en el trabajo se hab\u00eda ganado sus m\u00e9ritos laborales por el nepotismo del jefe contable, un viejo empingorotado y t\u00edo de la criatura.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 13.5pt; color: black;\">No puedo asegurar cuando los vi juntos por primera vez, pero poco a poco, y a los ojos de todos, se fueron haciendo inseparables. Eran c\u00f3mplices en el despertar de la empresa y remoloneaban alrededor del reloj de fichar para pasarse a media ma\u00f1ana los caf\u00e9s a la antesala de su despacho. Casualmente, coincid\u00edan en los descansos socorridos del ba\u00f1o y compart\u00edan coche y chofer en los atascos de regreso. Los rumores fueron tomando fundamento cuando la se\u00f1ora de la limpieza los sorprendi\u00f3 entreg\u00e1ndose a una incontrolada y desbocada pasi\u00f3n en el cuarto de reprograf\u00eda.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 13.5pt; color: black;\">A partir de entonces dejaron liberar sus inhibiciones y era habitual verlos besarse a hurtadillas en el pasillo, hacerse caranto\u00f1as al lado de la m\u00e1quina expendedora de bebidas o arrumacos en la puerta del ascensor. La pol\u00edtica liberal de la empresa se resquebrajaba con los comentarios de censura por cada uno de sus arrebatos de amor. No obstante, el \u00e9xito del momento pesaba como una losa de hierro fundido y el pudor empresarial se sacrific\u00f3 en favor de los rentables resultados de tan insigne directivo.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 13.5pt; color: black;\">Un d\u00eda me invit\u00f3 a cenar. Me sorprendi\u00f3 su iniciativa, porque yo nunca hab\u00eda pretendido su compa\u00f1\u00eda. Aprovech\u00e9 la oportunidad que me brindaba y me engalan\u00e9 para el acontecimiento. Para la cena de cuatro me busqu\u00e9 una compa\u00f1\u00eda de tr\u00e1nsito y as\u00ed cumplir con la formalidad del requisito. Encontr\u00e9 en mi agenda una inteligente mujer que admiti\u00f3 c\u00f3mplice el papel de re\u00edr mucho sin decir nada y, as\u00ed, nos presentamos con una botella del mejor rioja que pudimos conseguir.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 13.5pt; color: black;\">Me impresion\u00f3 su casa decorada al m\u00e1s puro estilo minimalista. Un gusto exquisito alternaba los muebles de Le Corbusier con cuadros de Mondrian, Bertrand y Kandinsky, esculturas de Pevsner, un peque\u00f1o museo. Nos sirvi\u00f3 un pavo relleno con ar\u00e1ndanos y manzana, de postre un souffl\u00e9 de lim\u00f3n exquisito, mientras Il castrato de Farinelli reventaba los bafles. El \u00fanico elemento discordante era ella, con su chabacana altaner\u00eda, su ordinariez descuidada y sus ademanes de meretriz de segunda.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 13.5pt; color: black;\">En la cena viajamos con \u00e9l visitando lugares rec\u00f3nditos. Nos relat\u00f3 los avatares de su infancia vivida entre Madrid y Barcelona, el traslado de su familia a El Cairo por motivos profesionales de sus padres que formaban parte de un equipo de excavaci\u00f3n arqueol\u00f3gica cuando el gobierno egipcio decidi\u00f3 construir la presa de Assuan. Recordaba sus estancias en Abu Simbel jugando en los ocres atardeceres del Nilo con aquellas figuras tan curiosas que \u00e9l y su hermano distra\u00edan de las obras. Con el transcurrir del tiempo se traslad\u00f3 a Par\u00eds y estudi\u00f3 en la Sorbona y cuando concluy\u00f3 la carrera recorri\u00f3 innumerables pa\u00edses, pero sus recuerdos de infancia le atra\u00edan sin remedio a Espa\u00f1a y decidi\u00f3 establecerse definitivamente con el fin de afianzar las ra\u00edces que nunca tuvo.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 13.5pt; color: black;\">Charlamos hasta altas horas de la ma\u00f1ana, para despu\u00e9s, despedirnos cordiales con el placer de habernos conocido personalmente y la esperanza de volver a compartir lo vivido. Solicit\u00e9 un taxi para mi sonriente pareja a la que desped\u00ed con un gui\u00f1o y regres\u00e9 dando un paseo, me apetec\u00eda caminar y rememorar los pasajes de la velada con el frescor de la noche de verano.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 13.5pt; color: black;\">Al d\u00eda siguiente, ya en la oficina, a media ma\u00f1ana una aver\u00eda inutiliz\u00f3 el aparato generador del aire acondicionado y en la planta enrojec\u00edamos m\u00e1s que el marisco cocido. Sucedi\u00f3 un d\u00eda caluroso de julio, de esos en los que los p\u00e1jaros vuelan con el pico abierto para regular su temperatura corporal, en los que el alquitr\u00e1n del asfalto se derrite y se queda pegado a la suela de los zapatos.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 13.5pt; color: black;\">Me fij\u00e9 en \u00e9l, lo hac\u00eda a menudo, extra\u00f1\u00e9 su comportamiento. Sudaba como un reo en el corredor de la muerte. La congesti\u00f3n lo agobiaba y cre\u00ed que estaba al borde del colapso. Me preocupaba y le pregunt\u00e9 en varias ocasiones por su estado, pero le rest\u00f3 importancia.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 13.5pt; color: black;\">&#8211; El calor me atormenta, me trae recuerdos horribles de Egipto. Siendo ni\u00f1o, en una ocasi\u00f3n cerca de la frontera de Sud\u00e1n, nos extraviamos en el desierto y tuvimos que pasar varias noches a la intemperie. Dos miembros de la caravana fallecieron, uno de ellos en mis brazos. Estoy bien, pura psicosis. Se me pasar\u00e1. Me lo dec\u00eda nervioso, desaforado, regado con sus propios jugos igual que el pavo al horno de la cena.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 13.5pt; color: black;\">Entrada la tarde se confirmaron mis percepciones. Lo atendimos de una lipotimia que lo dej\u00f3 tendido en la sala de reuniones con espasmos de epil\u00e9ptico. Cuando se recuper\u00f3, el m\u00e9dico de empresa le sugiri\u00f3 reposo en su domicilio y, aunque intent\u00e9 convencerlo de que necesitaba descanso, se empe\u00f1\u00f3 en continuar con sus labores.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 13.5pt; color: black;\">Cuando los operarios t\u00e9cnicos repararon la aver\u00eda, probaron al m\u00e1ximo la potencia de los generadores. Baj\u00f3 el mercurio en picado y el term\u00f3metro se dio la vuelta como un calcet\u00edn. Los excesos de calor se invirtieron y, con el abuso del fr\u00edo, nos peg\u00f3 una pelona tremenda.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 13.5pt; color: black;\">El cambio brusco de temperatura le result\u00f3 nefasto. Aterido de fr\u00edo, se convulsionaba en la silla de su despacho y las ruedas, que absorb\u00edan los vaivenes, dejaban escapar un singular traqueteo. Las ventanas fijas imped\u00edan regular el ambiente con el exterior y lo tuvimos que arropar con las toallas del ba\u00f1o. Los ojos en blanco, espumada la boca, l\u00edvido; gem\u00eda y respiraba anhelosamente, con un ronquido sibilante propio de un ag\u00f3nico.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 13.5pt; color: black;\">El doctor nos desaloj\u00f3 destempladamente del cuarto apelando a nuestra inconsciencia por robarle el aire y, tras examinarlo, reclam\u00f3 la urgencia de una ambulancia. Hab\u00eda que trasladarlo con inmediatez al hospital.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 13.5pt; color: black;\">Los rumores se dispararon en el pasillo, y acudieron de todas las plantas hordas de curiosos que se trasmit\u00edan mensajes en clave de lamento:<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 13.5pt; color: black;\">&#8211; \u201cTan vital, con el \u00e9xito alcanzado, si es que no sabemos cu\u00e1ndo nos puede sobrevenir una desgracia&#8230; La responsabilidad es de la actuaci\u00f3n negligente de la empresa de mantenimiento, nos pod\u00eda haber pasado a cualquiera&#8230; Dicen que un infarto, quiera Dios que todo quede en el susto&#8230;\u201d<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 13.5pt; color: black;\">La ambulancia lleg\u00f3 al instante y con ella el equipo de atenci\u00f3n inmediata. Entraron como un tropel con la premura de los bomberos en un incendio, dando empellones por el pasillo con el equipo cl\u00ednico, se atrincheraron con el doctor y o\u00ed el murmullo bajo de sus palabras entre el silbar de la bomba de ox\u00edgeno. Consiguieron reanimarlo y mantener su euritmia, pero estaba hecho una piltrafa. Tumbado en la camilla no hac\u00eda sino reclamar en murmullos una y otra vez su presencia.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 13.5pt; color: black;\">La arrancaron de los brazos que la consolaban y pas\u00f3 ante m\u00ed, con los ojos cubiertos de l\u00e1grimas, maullando su pena. Pidi\u00f3 que les dejasen compartir el momento para disfrutar de unos instantes \u00edntimos. Y, fruto del azar, la puerta qued\u00f3 entreabierta d\u00e1ndome un \u00e1ngulo de visi\u00f3n lo suficientemente apropiado para tener una referencia plena de sus actos.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 13.5pt; color: black;\">Nunca he contado a nadie lo que vi, seguramente por miedo a que me tildar\u00e1n de demente, de alucinado o, lo que es peor, de mentiroso. Pero juro por el honor de mi vida que lo que describir\u00e9 a continuaci\u00f3n fue totalmente cierto, que ser\u00e9 fiel a la realidad de la que fui testigo y no omitir\u00e9 ni a\u00f1adir\u00e9 ning\u00fan detalle que pueda distorsionar la verdad de lo que sucedi\u00f3.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 13.5pt; color: black;\">Estaba reclinada ante \u00e9l dirigi\u00e9ndole palabras c\u00e1ndidas, con una mano en su mano, la otra le mesaba el cabello, acariciaba su rostro y le secaba el sudor fr\u00edo que le perlaba la piel.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 13.5pt; color: black;\">De improviso, un espasmo le hizo rebotar en la camilla, ni una descarga de mil voltios hubiese provocado el mismo efecto. Su espalda se arque\u00f3 en una curvatura imposible y el cuerpo rebot\u00f3 en la colchoneta para elevarse de nuevo unos veinte cent\u00edmetros y volver a caer a plomo. Qued\u00f3 r\u00edgido en la tensi\u00f3n extrema de la muerte.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 13.5pt; color: black;\">Fue entonces cuando sali\u00f3 el resplandor de su boca. Era un punto de luz fulgurante que comenz\u00f3 a volar oscilando en c\u00edrculos por la habitaci\u00f3n. Parec\u00eda una mariposa de ne\u00f3n trazando espirales conc\u00e9ntricas en derredor de ambos. Ella la miraba aturdida, segu\u00eda su estela con los ojos desorbitados de admiraci\u00f3n y los labios entreabiertos de p\u00e1nico. Por un momento qued\u00f3 suspendida en el espacio para, inmediatamente, con un descenso de v\u00e9rtigo, introducirse entre sus labios cuarteados de rojo pasi\u00f3n.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 13.5pt; color: black;\">Cay\u00f3 al suelo y all\u00ed se arrodill\u00f3. Se as\u00eda la garganta con las manos temblorosas. Ahogada de sofoco, sin aliento, gritaba al vac\u00edo el silencio del sordo. Congestionada de asfixia, intentaba sin lograrlo sacar de su interior aquel extra\u00f1o cuerpo que le robaba el h\u00e1lito. Se desmay\u00f3 en su intento y qued\u00f3 abatida en la moqueta de sisal con sus medias de seda y sus zapatos de tac\u00f3n alto.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 13.5pt; color: black;\">Cuando entraron, intentaron reanimarla. Atribuyeron el motivo del desvanecimiento al trauma que hab\u00eda supuesto la p\u00e9rdida del ser querido. Se recuper\u00f3 a los pocos minutos, volviendo en s\u00ed con la mirada aturdida y la expresi\u00f3n de cansancio del que retorna de un largo viaje. No pronunciaba palabra. El inoportuno escenario obligaba al traslado de habitaci\u00f3n. Se apoyaba en el doctor cuando sali\u00f3 del despacho, extrema de debilidad, renqueaba insegura al caminar.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 13.5pt; color: black;\">Cuando lleg\u00f3 a nuestra altura, cay\u00f3 al suelo el pa\u00f1uelo de su cuello. Recog\u00ed los nen\u00fafares pintados en fondo azul y, mir\u00e1ndola, a\u00fan descompuesto de incredulidad por lo vivido, se lo entregu\u00e9. En voz muy baja me susurr\u00f3 unas gracias extra\u00eddas con f\u00f3rceps. Fue suficiente. Todos lo percibimos. Cada uno de nosotros interioriz\u00f3 el sonido. Aquel tono, aquella expresividad, el timbre y el encanto de su voz, la percepci\u00f3n de los sentidos que nos era tan familiar.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 13.5pt; color: black;\">A partir de entonces se encumbr\u00f3 como la espuma del mar en la cresta de la ola. Ascendi\u00f3 en el organigrama perseguida por la fama y el deseo, por la adoraci\u00f3n de su presencia, por el temple de su voz. Al poco tiempo, dirig\u00eda el departamento del difunto con el mismo \u00e9xito que su antecesor. Las ventas, que hab\u00edan roto los m\u00ednimos anuales, se recuperaron con su llegada y el pico de sierra del gr\u00e1fico del hist\u00f3rico lleg\u00f3 a m\u00e1ximos de facturaci\u00f3n.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 13.5pt; color: black;\">Viv\u00ed aquello como un conflicto personal que se cerni\u00f3 en mi existencia. Yo, que siempre he mantenido el empirismo de lo material, que siempre he rechazado las creencias metaf\u00edsicas de la religi\u00f3n y la realidad existencial de los fen\u00f3menos paranormales, me encontraba sumido en la duda profunda de creer lo vivido sin poder demostrar cient\u00edficamente su procedencia. Me obsesion\u00e9 tanto con la experiencia de ser el protagonista excepcional de un fen\u00f3meno sobrenatural que en muchas ocasiones me cre\u00ed tocado por la fe que me hab\u00eda negado mi nacimiento.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 13.5pt; color: black;\">Carcomido por las dudas, tiranizado por la idea de la l\u00f3gica, recorr\u00ed incontables bibliotecas especializadas en las novecientas mil clases de insectos. Aunque convencido de su inexistencia, buscaba alguno con capacidad de vuelo y luminiscente, vulnerable a los cambios t\u00e9rmicos, con posibilidad de sobrevivir en el aparato respiratorio del cuerpo humano y, a la postre, influir directa o indirectamente en su organismo con la secreci\u00f3n de alg\u00fan tipo de compuesto capaz de alterar su metabolismo y modificar su fonaci\u00f3n.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 13.5pt; color: black;\">La b\u00fasqueda fue in\u00fatil. Consult\u00e9 a expertos en himen\u00f3pteros, lepid\u00f3pteros, neur\u00f3pteros y cole\u00f3pteros que me atendieron con los ojos como platos y me analizaron como si yo fuese el objeto de su estudio, pero negaron tal posibilidad. Se conoc\u00edan especies de insectos que habitaban como hu\u00e9spedes el cuerpo humano, pero ninguno de esas caracter\u00edsticas, ni capaz de producir tales efectos.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 13.5pt; color: black;\">Desist\u00ed de la investigaci\u00f3n cansado de pretender lo que sab\u00eda de antemano imposible. No hab\u00eda explicaci\u00f3n a lo sucedido. Ten\u00eda que resignarme a aceptar las consecuencias sin entender el procedimiento. De asumir el fin sin comprender el proceso. De centrarme en el resultado sin detenerme en el medio.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 13.5pt; color: black;\">As\u00ed lo hice. Blind\u00e9 un cuarto de mi vivienda y mand\u00e9 instalar una puerta de acero fundido. Una empresa de refrigeraci\u00f3n procedi\u00f3 al montaje de una bomba de calor que me ocupaba la mitad de la terraza capaz de producir tantas kilocalor\u00edas como para derretir el coraz\u00f3n m\u00e1s helado, y en la otra mitad, un equipo de aire acondicionado de respuesta r\u00e1pida para congelarlo de nuevo. La invit\u00e9 a cenar y le rob\u00e9 su tesoro escondido.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 13.5pt; color: black;\">Logr\u00e9 las metas que esperaba. Una vez accionista mayoritario, form\u00e9 un holding de empresas adquiriendo a las competidoras. No encontr\u00e9 ning\u00fan impedimento en recabar el apoyo ministerial para favorecer mis intereses. Establecidos los contactos, como entretenimiento, me dediqu\u00e9 a la pol\u00edtica, triunf\u00e9 al igual que en todos los proyectos que emprend\u00ed.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 13.5pt; color: black;\">Cuando fui elegido senador me plante\u00e9 de nuevo mi vida. Con la garant\u00eda del triunfo asegurada por anticipado, la existencia carec\u00eda del inter\u00e9s del riesgo. Sin objeciones ni conflictos, sin opiniones contrarias a los argumentos personales, dej\u00f3 de atraerme la conquista de mis ideales. Consciente de que la diversidad de criterios enriquece los planteamientos y que, al anular la voluntad participativa de mis interlocutores, me hab\u00eda convertido en un dictador de dogmas, en un art\u00edfice de principios, llegu\u00e9 a odiar hasta lo m\u00e1s profundo de mi ser, a aborrecer al ente que llevaba dentro y que era la causa de mi infortunio.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 13.5pt; color: black;\">Don\u00e9 toda mi fortuna a una peque\u00f1a fundaci\u00f3n ben\u00e9fica y me retir\u00e9 a un peque\u00f1o bungalow en una isla de la zona meridional del Caribe donde el clima tropical no tiene cambios bruscos de temperatura.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 13.5pt; color: black;\">Suelo salir por la noche al porche a tomar el fresco y departir amigablemente con los nativos. Vienen familias enteras de varias generaciones y se sientan alrededor para escuchar mi voz. Una gran mayor\u00eda no entiende nada de lo que digo pero me piden que hable y, cuando lo hago, veo la felicidad reflejada en sus rostros y la admiraci\u00f3n de los sentidos en sus ojos. Regresan a sus casas abrazados, con el coraz\u00f3n henchido de sensaciones, con la mente repleta de recuerdos.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 13.5pt; color: black;\">Me cambiar\u00eda por cualquiera de ellos.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El relato que quiero compartir con vosotros no es in\u00e9dito, ha sido publicado en varias revistas literarias y tiene, por qu\u00e9 no decirlo, algunos a\u00f1os desde que lo escrib\u00ed. 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