{"id":262,"date":"2017-03-06T14:21:16","date_gmt":"2017-03-06T13:21:16","guid":{"rendered":"http:\/\/www.iesjavirtual.es\/revista\/?p=262"},"modified":"2017-03-09T15:37:58","modified_gmt":"2017-03-09T14:37:58","slug":"involucinando","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.iesjavirtual.es\/revista\/involucinando\/","title":{"rendered":"INVOLUCIONANDO."},"content":{"rendered":"<p>En la Europa del siglo XIX, aparecieron una serie de novelas que por fin otorgaban el lugar protagonista a la mujer. Algunas de estas novelas fueron escritas por hombres y otras por mujeres que siguiendo un estilo literario u otro dieron voz a hero\u00ednas que no consent\u00edan ya vivir como les dictaba la sociedad. Me refiero a las novelas realistas de Francia, Rusia y Espa\u00f1a (<em>Madame Bovary<\/em> de Flaubert, <em>Ana Karenina<\/em> de Tolstoi,\u00a0 <em>Fortunata y Jacinta<\/em> de P\u00e9rez Gald\u00f3s y\u00a0<em>La Regenta<\/em> de Clar\u00edn) y a las novelas victorianas inglesas (<em>Jane Eyre\u00a0<\/em>de Charlotte Bronte,<em>Orgullo y Prejuicio\u00a0<\/em>de Jane Austen, <em>Norte y Sur <\/em>de Elizabeth GasKell o <em>Middlemarch<\/em> de George Eliot).<\/p>\n<p>En el primer grupo, las novelas realistas francesas, rusas y espa\u00f1olas, el enfrentamiento de la hero\u00edna con la sociedad es tan abrupto que las protagonistas terminan siendo devoradas por los estrictos convencionalismos burgueses del momento. En el segundo grupo, las novelas victorianas, de corte m\u00e1s rom\u00e1ntico, las protagonistas consiguen adaptarse a las normas sociales pero haciendo un ejercicio previo de an\u00e1lisis y cr\u00edtica que les convierte en un elemento de trasformaci\u00f3n social. Sin embargo, lo que es com\u00fan en ambos grupos, escritores realistas y escritoras victorianas, es que todos bucean por primera vez por el alma femenina. Se adentran sin miedos en los pensamientos, deseos y necesidades de la mujer y por lo tanto crean personajes que piensan, desean, necesitan y se expresan con libertad.<\/p>\n<p>Hasta ese momento era muy dif\u00edcil encontrar un personaje femenino que se escapara de ser un arquetipo, un modelo a la medida del ideal de la \u00e9poca. Se me ocurren pocas excepciones: Areusa y Melibea en <em>La Celestina<\/em> y la pastora Marcela en <em>El Quijote<\/em>. Todas las dem\u00e1s, o al menos la mayor\u00eda, responden a esquemas idealizados tanto f\u00edsica como psicol\u00f3gicamente.<\/p>\n<p>Por eso son tan importantes Enma Bovary, Ana Karenina, Fortunata, Ana Ozores, Jane Eyre, Elizabeth Bennet, Margaret Hall o Dorothea Brooke, porque cada una a su estilo rompe, transgrede y toma las riendas de su vida con mayor o menor fortuna.<\/p>\n<p>Enma Borary representa a tantas mujeres que se han sentido obligadas a casarse y lo han hecho sin estar enamoradas, solamente para perpetuar el patr\u00f3n de servidumbre dom\u00e9stica de la mujer. Est\u00e1 claro que para ella enredarse con otros hombres que no son su esposo representa una v\u00eda de escape de su miseria matrimonial, pero tambi\u00e9n un espacio de realizaci\u00f3n de sus anhelos. Sus infidelidades son el \u00fanico escenario posible para representarse a s\u00ed misma, para representar su pasi\u00f3n. Tr\u00e1gicamente, el personaje que ella misma crea es incontrolable por original y le avoca a un destino fatal.<\/p>\n<p>\u00bfEst\u00e1 Ana Karenina enamorada de su marido? Quiz\u00e1 aqu\u00ed el desprecio a su esposo no es tan evidente pero lo que s\u00ed est\u00e1 claro es que su vida de pareja est\u00e1 sumida en la costumbre y en el rigor impuesto por un esposo de reputaci\u00f3n intachable ante el c\u00edrculo aristocr\u00e1tico que les rodea.\u00a0 Pero un d\u00eda cualquiera,\u00a0 Ana vuelve a encontrar el amor sin propon\u00e9rselo y ese amor arrasa su alma y su cuerpo hasta tal punto que no puede resistirse. Se entrega a \u00e9l con una valent\u00eda inusitada, rompiendo todas las reglas hasta romperse a s\u00ed misma en una pasi\u00f3n que no es correspondida de igual modo.<\/p>\n<p>Fortunata no est\u00e1 casada con Juanito Santa Cruz, desde el principio es su amante. Fortuna representa al pueblo, a la masa, a la fuerza bruta, a lo inmanejable, a la sencillez y a la verdad. Fortunata es un personaje activo como pocos, porque ella en s\u00ed misma es un volc\u00e1n que se resiste a doblegarse hasta el final. Su mirada es seductora pero desafiante y aunque su coraz\u00f3n es puro, no titubea a la hora de defender lo suyo y no hay nada que sienta m\u00e1s suyo que Santa Cruz. Por \u00e9l se enfrenta a toda la hipocres\u00eda moral del Madrid del siglo XIX.<\/p>\n<p>Quiz\u00e1 Ana Ozores, la regenta de Vetusta, sea la hero\u00edna m\u00e1s d\u00e9bil de estas cuatro o quiz\u00e1 represente como la que m\u00e1s a esas mujeres enjauladas en c\u00e1rceles de oro, sin pensamiento propio, sin capacidad de reaccionar pero con un vac\u00edo insondable en el pecho que las hunde en la tristeza. Oscila entre el amor m\u00edstico y el carnal mientras que su esposo la empuja a los brazos del mejor postor. Ana hace lo que puede desde su inocencia. Est\u00e1 desorientada en una sociedad provinciana y venenosa. Acuciada por ojos recelosos, deambula entre los senderos del hast\u00edo m\u00e1s profundo y la enso\u00f1aci\u00f3n infantil. Cuando consigue salir a flote y respirar por s\u00ed misma por primera vez, cuando apuesta por vivir, cuando entona su propio canto, el mismo grupo social que le incita a pecar, la desprecia y la abandona en la m\u00e1s absoluta soledad.<\/p>\n<p>Jane Eyre, la primera protagonista de las novelas victorianas\u00a0 que vamos a tratar, en su infancia es una ni\u00f1a valiente y rebelde \u00a0y esa audacia la acompa\u00f1a durante toda su juventud. Jane lucha por medrar, por escapar de sus enemigos, por cultivarse, por buscar un trabajo digno que la permita emanciparse y por mantener su honor intacto. No es casualidad que el apellido de Jane, Eyre, recuerde fon\u00e9ticamente a la palabra inglesa \u201cair\u201d, aire en espa\u00f1ol. \u00bfAcaso existe algo m\u00e1s libre que el aire? La joven se\u00f1orita crece psicol\u00f3gicamente y no se arruga ante las impertinencias del se\u00f1or de la casa, ni siquiera cuando se enamora de \u00e9l consiente que \u00e9ste la rebaje.<\/p>\n<p>Elizabeth Bennet defiende con u\u00f1as y dientes el derecho a elegir esposo. Decide por s\u00ed sola a pesar de la presi\u00f3n social, econ\u00f3mica y familiar. Se revela contra los matrimonios de conveniencia y combate la presuntuosidad aristocr\u00e1tica con reflexiones l\u00f3gicas e ingeniosas. Demuestra a todos los que le rodean que las mujeres no son moneda de cambio y no duda en valorar su \u00fanico bien, la dignidad.<\/p>\n<p>Al igual que Elizabeth y Jane, Margaret Holl defiende su derecho a decidir esposo como ser pensante y rechaza las presiones imperantes. Pero lo que quiz\u00e1 le haga diferente a las dem\u00e1s es que la se\u00f1orita Holl, criada en la tranquila y tradicional campi\u00f1a inglesa, toma conciencia de los problemas sociales cuando llega a la ciudad y observa las condiciones lamentables e insalubres en las que malviven y trabajan los obreros de las f\u00e1bricas del norte de Inglaterra. Hace preguntas, indaga, se preocupa y desde su posici\u00f3n acomodada toma partido por los que m\u00e1s lo necesitan.<\/p>\n<p>Ahora bien, una vez que hemos pasado, aunque sea de puntillas, por las diversas personalidades complejas de estas hero\u00ednas decimon\u00f3nicas, qu\u00e9 ocurre cuando reparas m\u00e1s de diez minutos en las hero\u00ednas del siglo XXI. Me refiero a las protagonistas de sagas que se han traducido a todos los idiomas, se han vendido millones de ejemplares y est\u00e1n demandad\u00edsimas en las bibliotecas municipales de todo el mundo occidental. Vaya por delante que los autores de estas novelas juveniles de nuestros tiempos no son ninguno de ellos Gald\u00f3s, Clar\u00edn, las Bronte o Flaubert, pero s\u00ed son los creadores de referentes femeninos para miles de adolescentes (y no tan adolescentes) que est\u00e1n en un periodo de aprendizaje y formaci\u00f3n acad\u00e9mica y personal.<\/p>\n<p>La norteamericana Stephenie Meyer, el italiano Federico Moccia o la inglesa E. L. James han creado las sagas\u00a0 de <em>Crep\u00fasculo<\/em>, <em>A tres metros sobre el cielo<\/em> y <em>Cincuenta sombras de Grey<\/em> respectivamente. En los tres casos el \u00e9xito ha sido tan apabullante que se han llevado al cine con la misma fortuna.<\/p>\n<p>Las tres sagas tienen protagonistas femeninas y adem\u00e1s son novelas destinadas a un p\u00fablico femenino que las devora y sue\u00f1a con encontrar una pareja de las mismas medidas que Edward Cullen, Hache o el se\u00f1or Grey.<\/p>\n<p>La saga Crep\u00fasculo es un conjunto de cuatro novelas,<em>Crep\u00fasculo, Eclipse, Luna Nueva <\/em>y<em> Amanecer<\/em>, que narra la historia de amor de una muchacha llamada Bella Swan y un vampiro de nombre Edward Cullen. Federico Moccia en estos \u00faltimos a\u00f1os ha publicado varias novelas pero una de las m\u00e1s celebradas ha sido <em>A tres metros sobre el cielo<\/em> y su secuela <em>Tengo ganas de ti<\/em>. Ambas se ambientan en la Roma actual y sus protagonista, Babi y Hache, son j\u00f3venes del siglo XXI, posibles habitantes de cualquier capital europea. E. L. James ha publicado <em>Cicuenta sombras de Grey, Cincuenta sombras m\u00e1s oscuras<\/em> y <em>Cincuenta sombras liberadas<\/em>. Esta trilog\u00eda rom\u00e1ntico\/er\u00f3tica relata la relaci\u00f3n que mantiene el se\u00f1or Grey con Anastasia, una chica inocente de clase media.<\/p>\n<p>Voy a intentar sintetizar las caracter\u00edsticas similares que hacen de estas obras, desde mi punto de vista, un retrato de la mujer muy convencional, idealizado y profundamente machista:<\/p>\n<p>&#8211; Cuando Bella, Anastasia o Babi no est\u00e1n bajo la protecci\u00f3n de sus novios tienden a tener todo tipo de accidentes como resbalones, tropiezos o cortes. S\u00f3lo bajo el halo protector del gal\u00e1n las muchachas estar\u00e1n a salvo.<\/p>\n<p>&#8211; La relaci\u00f3n de los enamorados nunca se desarrolla en sociedad, se quieren el uno para el otro, huyendo de la compa\u00f1\u00eda de los dem\u00e1s. A Bella, a Anastasia y a Babi siempre les interesa\u00a0 m\u00e1s sus novios que sus amigas a las que describen como cotillas y superficiales.<\/p>\n<p>&#8211; Aunque a lo largo de los hechos que suceden,\u00a0 resulta \u00a0m\u00e1s que evidente que estos galanes no les aportan m\u00e1s que graves problemas, en los que a menudo peligran sus vidas, ellas se obcecan en recorrer los senderos de un amor tortuoso y oscuro que quebranta su tranquilidad y las lanza al sufrimiento.<\/p>\n<p>&#8211; La desigualdad entre los miembros de la pareja es evidente. Ellos son ricos, ellas de clase media. Ellos son poderosos, ellas fr\u00e1giles y vulnerables. Ellos son fuertes, ellas d\u00e9biles. Ellos destacan, ellas son insignificantes. Ellos son m\u00e1s listos y tienen todo tipo de picard\u00edas. Ellas son inocentes, inexpertas y v\u00edrgenes.<\/p>\n<p>&#8211; El amor es concebido como algo irremediable e imperecedero <em>per se<\/em>. Por eso las protagonistas se doblegan a todo lo que sea necesario para conservar a sus amados: dolor, mentiras, preocupaci\u00f3n, control, acoso, celos\u2026<\/p>\n<p>&#8211; El amor es lo \u00fanico que da sentido a sus vidas. Las tres muchachas conciben que el elemento m\u00e1s importante de sus vidas es el amor rom\u00e1ntico. Todo lo dem\u00e1s es prescindible y banal. Por eso, las tres descuidan sus estudios, compromisos familiares o laborales en favor de las exigencias de sus parejas.<\/p>\n<p>&#8211; Cuando ellas deciden poner punto y final a su relaci\u00f3n amorosa porque han experimentado un instante de lucidez, ninguno de ellos respeta tal decisi\u00f3n y las presionan hasta hacerlas cambiar de parecer.<\/p>\n<p>&#8211; Tanto Edward como Hache o Grey tienen reacciones violentas con sus posibles adversarios masculinos. La mujer como un objeto de posesi\u00f3n del hombre.<\/p>\n<p>&#8211; Las madres de Bella y Anastasia, ambas divorciadas, por el mero hecho de haber emprendido otras relaciones, rechazan hacerse cargo de la educaci\u00f3n de sus hijas en favor de entregarse a una vida fr\u00edvola y libertina. Parece que las autoras nos quieran advertir del grave peligro consistente en romper el anacr\u00f3nico modelo patriarcal. Cuando una mujer rompe el n\u00facleo familiar, transgrede una de las normas b\u00e1sicas de este modelo y entonces se convierte en un ser hedonista y vanidoso, incapaz de hacerse cargo de sus responsabilidades como madre.<\/p>\n<p>Estos son s\u00f3lo algunos ejemplos del retrato ultraconservador de la mujer que proponen Stephenie Meyer, Federico Moccia o E. L. James. Sin duda, son mensajes sibilinos que se clavan como agujas afiladas en los lectores.<\/p>\n<p>\u00bfC\u00f3mo es posible que los escritores y escritoras del XIX retrataran a mujeres que agarraban con fuerza las riendas de sus propias vidas y en el siglo XXI, estos escritores modernos nos propongan modelos planos, simples borrones carentes de profundidad, que \u00fanicamente viven a trav\u00e9s de los deseos del macho dominante?<\/p>\n<p>S\u00f3lo espero que nuestras alumnas y alumnos sepan diferenciar la ficci\u00f3n de la realidad y que aunque les entretenga leer estas novelitas reaccionarias, deseen para sus vidas cosas muy diferentes.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En la Europa del siglo XIX, aparecieron una serie de novelas que por fin otorgaban el lugar protagonista a la mujer. 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