«Corrección»

La gente cambia, dicen. La gente no cambia, dicen. No nos ponemos de acuerdo ni en expresiones. Haré un matiz en ambas partes desde mi punto de vista.

La gente no cambia, cambia su forma de pensar y, por tanto, de actuar y tratar con gente.

La gente cambia, pero su ideología sigue estancada y no evoluciona.

Sin duda, la mayoría de las personas pensaban antes cosas que ahora niega o desecha. La otra parte seguirá pensando lo mismo.

Hablaré desde mi experiencia personal, ya que es la que mejor conozco. Antes opinaba cosas muy diferentes a las de ahora, cosas que ahora pienso que son una verdadera barbarie. Es más, cuando me recuerdo pensando eso me doy asco y prefiero olvidarlo y decir que era otra persona. Pero el haber pensado y sentido eso hace que sienta más empatía con las personas ignorantes e intentar hacerles cambiar de opinión, o al menos hacerles ver que hay más opciones, como me pasó a mí.

Voy a poner un ejemplo para hacer más concreto lo que quiero decir. Hace dos o tres años no tenía ni idea de feminismo. Cuando empezó todo este movimiento o al menos cuando yo supe de su existencia, quise forma parte de él, como cualquier otra mujer. Pero tuve la mala suerte de preguntar y creer a un hombre que me explicaba el feminismo.

Denuncias falsas, discriminación positiva, hembrismo, feminazis, heterofobia…

Todas esas patrañas me inundaron la cabeza por dar con la persona incorrecta. Yo iba diciendo «mi opinión» pensando que era la correcta, con toda la inocencia del mundo. Pero pronto me di cuenta que las «verdaderas» feministas se reían de mí. Yo me sentía mal, no sabía el porqué de aquella pequeña humillación y el rencor que me produjeron me hizo creer más férreamente en mi posición.

He puesto comillas en «verdaderas» porque las feministas de verdad tienen el sentimiento de sororidad, algo así como solidaridad entre mujeres. Si de verdad crees en tu posición, en tu lucha, debes adoptar el máximo de aliados posibles, en este caso el máximo de hermanas.

Más tarde, empecé a ver por mí misma y gracias a verdaderas hermanas el propósito del feminismo.

Me corregí.

Porque quería, porque debía y porque me ayudaron y comprendieron.

Lo que quiero dar a entender con esto es que no dejéis jamás una mente flotando, porque puede irse lejos, al lado incorrecto y no poder volver nunca. Que es más fácil encajar las piezas con pulso y leves empujones y no a golpes. Por último, perdonad y perdonaros si habéis pensado mal y os habéis corregido de manera correcta, si os arrepentís de lo hecho y pensado, daros una segunda oportunidad y buscad el lado bueno de las cosas.

Solamente aquellos espíritus verdaderamente valerosos saben la manera de perdonar. Un ser vil no perdona nunca porque no está en su naturaleza.

-Laurence Sterne.

Carmen Martinez Diaz
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